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jueves, 4 de septiembre de 2014

Comunidades del Líbano ven a Hezbolá como una garantía frente al EI (Estado Islamico)



La población libanesa se encuentra en la actualidad en estado de alerta y en una atmósfera de guerra. Los shiíes, en particular, se han movilizado y están dispuestos a hacer frente a los cientos o miles de elementos del Estado Islámico que se hallan en la frontera.

Se habla mucho sobre la “batalla que ha de llegar” y de la necesidad de luchar y defender el territorio frente al grupo después de las escenas que se han visto en Iraq y Siria. En las localidades shiíes, todos están preparándose para la hora cero y para acudir al frente.

“No es nuevo lo que estamos viviendo hoy. Estamos acostumbrados a las tensiones y las guerras desde los días de la ocupación israelí y lo que ocurre confirma lo correcto de nuestra postura que llama a mantener la alerta contra los takfiris porque la batalla con ellos no es ya algo lejano”.

En las localidades del Sur del Líbano, Hezbolá se prepara para los dos tipos de confrontación. La confrontación contra el EI y los grupos takfiris en el Líbano y Siria no distraen al partido de prepararse, al mismo tiempo, para luchar contra Israel. “Todos están dispuestos para la lucha”, señala un residente.

En el Valle de la Bekaa, la seguridad ocupa un lugar predominante. En las localidades de esta región, situada junto a la frontera con Siria, se vive una situación de movilización. Según fuentes bien informadas, los preparativos de los habitantes de la región se han multiplicado y Hezbolá y Amal han tomado medidas para reforzar la seguridad en colaboración con el Ejército libanés.


Los shiíes del Líbano ven la batalla contra el EI como algo inevitable a la luz de lo que está sucediendo en Siria e Iraq, lo que hace imprescindible la preparación de los combatientes, “ya esté cercana esta batalla o no”.

Un residente del Valle de la Bekaa señaló que “en la próxima batalla debemos confiar en primer lugar en la legitimidad de la autoridad del Estado”. Sin embargo, las milicias están dispuestas a participar en la batalla en caso de fracaso del Estado a la hora de detener la ofensiva del EI o de que aquel precise ayuda para luchar contra la organización.

Otro residente en el Sur cree que la batalla contra el EI comenzó en Mayo de 2013 cuando Hezbolá entró en la guerra de Siria en una operación preventiva para impedir los ataques de los grupos takfiris contra el Líbano. “Si no fuera por Hezbolá, ellos habrían llegado a Beirut”, señaló.

Él indicó que en la próxima batalla contra el EI “la comunidad shií estará en una posición más confortable y menos ansiosa que el resto de los componentes de la sociedad libanesa debido a la presencia de Hezbolá a cargo de la seguridad en las ciudades y pueblos”. “La confrontación la iniciará el EI con su primer disparo, pero ciertamente no será él quien dispare el último. Estamos acostumbrados a resistir a los ocupantes y a acabar con ellos, sean quienes sean”.

Los residentes en la Bekaa consideran que “existe un serio riesgo para todos en el Líbano, ya se trate de cristianos, musulmanes sunníes o musulmanes shiíes y todas las localidades deben estar alerta”.

Inquietud entre los drusos

Los drusos del Líbano se inquietan también por la creciente amenaza de la milicia takfiri del Estado Islámico y su extensión hacia el Líbano. Según el diario libanés Al Akhbar, los miembros de esta comunidad situada en el litoral, en el Shuf, en Rashayya y en Hasbayya no ocultan su inquietud a pesar de su relativa lejanía a la frontera siria.

Ya pertenezcan al campo del 8 de Marzo o al 14 de Marzo “una histeria se ha apoderado de ellos” y existe una opinión casi unánime de que “la garantía de supervivencia de los drusos en el Líbano es Hezbolá”.


El líder de los drusos, Walid Yumblatt, que es también jefe del Partido Socialista Progresista, “nunca ha estado más inquieto durante toda su trayectoria política”, informan los miembros del PSP.

Poco antes de su encuentro con el secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasralá, Yumblatt efectuó una gira por Europa. Él regresó de ella plenamente convencido de que los drusos no disponen de ninguna protección europea.

Los descendientes de Ibn Taymiyya

Durante su encuentro, Yumblatt saludó el papel de Hezbolá en Siria y calificó a sus muertos de mártires. Esta postura no concuerda con la del campo del 14 de Marzo y lo aleja de este último cada vez más.

“Nunca los cristianos, los drusos, los shiíes, los alauíes y los sunníes moderados se habían sentido tan amenazados existencialmente desde la época de la dinastía de los mamelucos, que cometió masacres en base a los decretos religiosos de Ibn Taymiya”, señalaron responsables drusos.

“La extensión de Hezbolá hasta Irán es la única garantía para hacer frente a los descendientes de Ibn Taymiyyah”, dijeron dichos responsables al periódico Al Akhbar.

Los cristianos se arman

Entre los cristianos se percibe el mismo fenómeno de ansiedad.


“Existe un peligro real que amenaza al Líbano, a las localidades cristianas y a otras shiíes, sunníes y de otros grupos y debemos estar dispuestos a contrarrestarlo”, explicó el diputado cristiano Emile Rahmé, de Baalbekk-Hermel, a Al Hadath News.

En las localidades cristianas situadas en los confines de Siria, los hombres han decidido también llevar armas para defenderse.

Este fenómeno afecta a todas las categorías profesionales y de edad: desde oficiales retirados a pequeños comerciantes, funcionarios, obreros y estudiantes.

A la caída de la noche, ellos se despliegan con armas ligeras en la región que se extiende desde Qaa hasta Ras Baalbek, en la Bekaa, para defender sus localidades en el caso de que los milicianos del Estado Islámico lancen un ataque contra las mismas

Source: Diverso