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miércoles, 27 de febrero de 2013

La gran lección de patriotismo de Hassan Nasrallah

Por Ghaleb Kandil

El secretario general del Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, ha dado una buena lección de civismo y patriotismo a todos sus detractores y adversarios, que le atribuyen las peores intenciones y los peores males. En un discurso que puede interpretarse como el punto culminante de una serie de tomas de posición, el jefe del Hezbollah proclamó su apego al Estado y al Líbano como patria.

Dirigiéndose a los miembros de su partido, Nasrallah reconoció que en el pasado el Hezbollah vio el Líbano más bien como una creación del colonialismo y como parte de la Umma [1]. «Era la época de la guerra civil y hoy en día hemos cambiado y nuestras prioridades ya no son las mismas», señaló Nasrallah. «Hoy queremos proteger el Líbano y preservar el Estado. Este es nuestro país y la bandera del cedro es nuestra bandera», agregó.

Esas palabras totalmente francas son una bofetada para todos los que acusan al Hezbollah de ser una marioneta de Irán, de no creer en el Líbano y de comportarse como un Estado dentro del Estado.

Nasrallah dio además prueba de su buena fe a sus interlocutores y a sus aliados políticos, sobre todo a los cristianos, liquidando toda ambigüedad en cuanto a sus opciones legislativas al anunciar que su partido votará a favor del proyecto de ley electoral ortodoxo porque hay que «escuchar y comprender los temores de los cristianos».

En un discurso pronunciado el viernes, en ocasión del nacimiento del Profeta, el líder del Hezbollah dijo «comprender los temores que abrigan los cristianos y que los empujan a buscar una perfecta paridad con los candidatos musulmanes». «Escoger una ley electoral en las actuales circunstancias es muy delicado, más delicado que nunca antes, debido a las circunstancias que atraviesan el país y la región y que afectan especialmente al Líbano. Y, naturalmente, las reservas de los cristianos se hacen más fuertes, sobre todo cuando ven lo que está sucediendo en la región, lo que pasó con los cristianos de Irak. Ellos tienen derecho a tener miedo y a considerar que los acontecimientos son determinantes y que están lejos de ser normales. Es por eso que abordan estas elecciones con ideas fundadoras», estimó Nasrallah.

Las principales fuerzas cristianas se basan en el proyecto ortodoxo que, según estiman, permite a los cristianos escoger a sus verdaderos representantes. «Cuando sea convocada la cámara, y esto lo decimos sin rodeos, nosotros votaremos por el proyecto de ley ortodoxo», aseguró el jefe del Hezbollah. «Los cristianos afirman que el proyecto ortodoxo les dará la posibilidad de verse representados plenamente. Como musulmanes, ofrezcámosles esa posibilidad y elijamos un parlamento con el que nadie pueda decir que no se siente representado de forma equitativa y en función de su verdadero peso electoral, y ese parlamento ofrecerá quizás al Líbano la posibilidad de corregir el sistema existente», dijo Nasrallah.

Hassan Nasrallah calificó de «fundamental» el escrutinio proporcional, que es el que más posibilidades tiene de dar a las diferentes fuerzas políticas «su verdadero peso electoral» y de dar acceso al parlamento a un máximo de fuerzas significativas.

Para Hassan Nasrallah, la delimitación de las circunscripciones es el tema que ocupa el segundo lugar, del momento en que se adopta el sistema proporcional. «El partido aceptará todos los proyectos basados en ese tipo de escrutinio, tanto si el Líbano es considerado como una circunscripción única como si la delimitación [de las circunscripciones] se hace al nivel de los mohafazats [2]», dijo, aunque también apoyó la opción del proyecto mixto, que conjuga la modalidad proporcional con la modalidad mayoritaria.

Hassan Nasrallah refutó los argumentos en contra del escrutinio proporcional presentados por la Corriente del Futuro, que pretende que en 2009 se recurrió a las armas para influir en el resultado del escrutinio. «El tipo de armas que puede influir en una votación no son los misiles, sino los kalachnikovs que están en manos de todos», declaró Hassan Nasrallah. El estima que existe, en cambio, un arma mucho más significativa que puede falsear el resultado de las elecciones: el dinero. «Yo personalmente oí decir a un alto responsable, cuyo nombre prefiero no mencionar, que durante la campaña de 2009 el otro bando gastó 3 000 millones de dólares», señaló.

Nasrallah advirtió a las fuerzas políticas en contra del discurso confesional y las llamó a dejar de apostar por el derrumbe del régimen sirio. Estimó que los conflictos que hoy sacuden el mundo árabe son, ante todo, de carácter político. «No juguemos con fuego, no debemos arriesgarnos a dejar salir de la lámpara el genio de la discordia confesional. ¡Sería imposible volver a meterlo en ella!», concluyó.

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