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miércoles, 2 de octubre de 2013

Rusia a Siria: “Nosotros somos vuestra mejor arma”



La llegada a Damasco de los inspectores internacionales encargados de destruir las armas químicas en Siria es un hecho insólito desde el final de la guerra fría entre EEUU y Rusia y parece el final de un tema que habría podido causar una conflagración regional e internacional.

Cuando la delegación siria llegó a Moscú el 9 de septiembre ignoraba que el presidente ruso, Vladimir Putin iba a adoptar horas más tarde una decisión que cambiaría el curso de la Historia.

El jefe de la diplomacia siria, Walid Muallim, acompañado por altos responsables, había acudido a la capital rusa a invitación de los rusos para tratar los últimos acontecimientos vinculados a la guerra de Siria.

En ese momento, EEUU y Francia habían planteado la amenaza de ataques tomando como pretexto el empleo de gas sarín el pasado 21 de agosto, del que algunos países occidentales acusaron al gobierno sirio. Rusia y Siria han culpado de este incidente a los grupos rebeldes armados.

En su primera entrevista con su homólogo ruso, Muallim mostró su interés por conocer el resultado de la reunión entre Vladimir Putin y Barack Obama al margen de la cumbre del G-20 en San Petersburgo.

Durante la reunión Lavrov habló de que “Rusia tenía la intención de plantear que Siria pusiera su arsenal de armas químicas bajo el control internacional a fin de destruirlo, y que esto evitaría un ataque estadounidense”, según una fuente diplomática.

“Sería conveniente que vosotros acogierais favorablemente esta decisión. Deseamos una respuesta de vuestra parte en las próximas tres horas,” dijo el ministro ruso a los sirios.


Lavrov dijo a sus interlocutores que tras su encuentro con Obama, el presidente ruso Vladimir Putin, creía que su homólogo estadounidense quería lanzar un ataque.

“Esto sería catastrófico porque este ataque afectaría a la infraestructura militar siria y permitiría a los rebeldes entrar en Damasco, una hipótesis que hace falta evitar a toda costa,” dijo el ministro ruso.

Según un participante, uno de los responsables que acompañaban a Muallim expresó sus dudas, ya que “estas armas químicas permiten un equilibrio estratégico con Israel, que tiene armas nucleares, y esta decisión nos debilitaría frente a los israelíes”.

Lavrov contestó: “Vuestra mejor arma somos nosotros”.

La delegación llamó entonces al presidente sirio, Bashar al Assad, que dio su consentimiento al acuerdo.

Así pues, Muallim dio su apoyo a la propuesta rusa.

“Todo el mundo gana”

“Hace un año que EEUU negociaba con Rusia acerca del arsenal químico sirio”, señaló Andrei Balkitski, experto del Centro de Estudios Políticos PIR-Tsentr en Moscú. De este modo, el acuerdo no fue algo repentino, como algunos medios han informado.

El arreglo convenía a todo el mundo. A Obama porque vio una salida en un momento en que la opinión pública estadounidense e internacional mostraba su rechazo a una acción contra Siria y en el que el Congreso estadounidense mostraba también sus reticencias a aprobarla.

Rusia salió también beneficiada porque ella hubiera sido ridiculizada si no hubiera reaccionado ante un ataque estadounidense mientras su flota estaba desplegada en el Mediterráneo.

Siria logró parar un ataque que hubiera causado daños incuestionables a sus infraestructuras militares.

“Es un buen acuerdo. Todo el mundo ha salido ganando”, señaló un responsable sirio.

Sin embargo, hubo algunos perdedores como la oposición siria y sus patrocinadores, Arabia Saudí y Turquía, que esperaban que una acción estadounidense pudiera servir para derribar al gobierno sirio.

Source: Agencias